jueves, 20 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
lunes, 6 de diciembre de 2010
El fantasma de otra huelga
Como es natural, una inmensa mayoría de los estudiantes se opone a la cuota. La Junta de Síndicos, por su parte defiende la cuota especial aduciendo que con el estimado de recaudos de la misma, la UPR ha garantizado una línea de crédito de $100 millones para cubrir gastos operacionales.
A diferencia del pasado conflicto esta vez el estudiantado parece estar dividido en cuanto a las estrategias para combatir las decisiones de la administración. Las asambleas de estudiantes llevadas a cabo en los diferentes recintos van revelando la fragmentación del cuerpo estudiantil ante otra huelga.
En el Recinto de Río Piedras 1,783 estudiantes reunidos en una tensa asamblea, decidieron un paro de 48 horas que deberá comenzar mañana y un paro indefinido a partir del 14 de diciembre, si la Junta no desiste de la cuota. Sus contrapartes de Mayagüez decidieron oponerse a la cuota, a la vez que rechazaron ampliamente la posibilidad de otra parálisis académica a menos de un mes de que concluya el semestre. La postura de los dos recintos principales recoge a grandes rasgos la del estudiantado del resto del sistema.
El asunto se complica ante la probatoria en que la Middle States Commission on Higher Education mantiene a 10 de los 11 recintos universitarios. Una nueva interrupción prolongada de las clases no sería razón para la pérdida de acreditación, pero tendría el efecto de agravar el señalamiento de ingobernabilidad que hace años viene afectando los procesos acreditadores en la UPR. La acreditación es la puerta para el reconocimiento por la comunidad académica global de los grados concedidos en la Universidad. Es una fuente de prestigio académico.
La Legislatura de Puerto Rico aprobó legislación para que el 10% de los ingresos generados por la Lotería Especial nutra un fondo de becas para cubrir el costo de la cuota a los estudiantes que no reciben la Beca Pell. Se estima que este fondo generará unos $35 millones. Igualmente el Gobernador ha prometido que los recaudos del nuevo impuesto del 4% a la industria farmacéutica formarán parte de lo utilizado para computar la fórmula del 9.6% que recibe la UPR de los recaudos del ELA.
Ambas propuestas aunque positivas resultan insuficientes. Su impacto se reduce ante la actitud bravucona de la Junta de Síndicos y la gerencia universitaria que han advertido a los estudiantes que la cuota va y punto. Es asombroso cómo en vez de aumentar las alternativas, los administradores de turno cierran las posibilidades de diálogo. A esto se unen las expresiones violentas del Secretario de la Gobernación llamando a sacar a “patadas” a los profesores y estudiantes “izquierdosos”.
Un pequeño sector del estudiantado parece estar obsesionado con la huelga, demostrando así la misma intransigencia que critican en los administradores. Tal fijación tendrá el efecto indeseado de colaborar con el proyecto de destrucción universitaria que impulsa este gobierno. La Fortaleza ve la Universidad como un reducto de oposición al proyecto anexionista. Por eso Rodríguez Ema propone sin tapujos su estrategia de “bulldozer” que arrase con todo lo que no les complazca. Una huelga en este momento sería la mejor excusa para perpetrar el plan. Los universitarios debemos ser cautelosos ante tanta sinrazón.
Por su parte, la Junta de Síndicos tiene que actuar con sensatez para ir reestableciendo la confianza perdida. El cierre universitario tendrá consecuencias nefastas para el futuro de la Universidad y de Puerto Rico que la Junta viene obligada a proteger. La Legislatura debe intervenir inmediatamente para procurar que se alleguen a la UPR los recursos fiscales que resuelvan este tranque. De lo contrario el pueblo los juzgará severamente como liquidadores del mejor proyecto colectivo de nuestra historia.
Publicado por
Ángel R. Rosa
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8:32:00 a. m.
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lunes, 8 de noviembre de 2010
Coraje + frustración = derrota
La semana pasada, los electores norteamericanos enviaron un mensaje contundente al presidente Barack Obama. Los resultados de las elecciones congresionales demuestran que los estadounidenses no están satisfechos con las políticas de su administración para reactivar la maltrecha economía. Los votantes pidieron de muy mala forma a Obama que cambie el rumbo.
A partir de enero próximo, los republicanos tendrán una ventaja de 55 escaños en la Cámara de Representantes (239-184), mientras que en el Senado, a pesar de que no obtuvieron la mayoría, lograron reducir la ventaja demócrata a 6 escaños (53-47). La escasa mayoría demócrata en el Senado no será suficiente para detener los anunciados esfuerzos obstruccionistas de sus rivales pues se necesitan 60 votos para detener cualquier artimaña parlamentaria. Con toda seguridad la agenda legislativa de Obama se verá detenida en ambas cámaras del Congreso.
¿Por qué la derrota? La incapacidad de la Administración Obama para crear empleos unida a una percepción generalizada de que el Gobierno federal ha crecido desmedidamente, le permitió a los republicanos una victoria amplia, a pesar de que nunca aclararon cómo van a revertir las políticas de Obama. El partido del elefante simplemente capitalizó el coraje y la frustración ante una mala economía.
Después del resultado electoral, el Presidente parece haber entendido las razones para la paliza. En sus primeras expresiones ha reconocido que una supuesta estabilización económica no fue suficiente para contentar a los electores. La insatisfacción de la gente, ante casi un 10% de desempleo, requería medidas audaces para poner la gente a trabajar.
Ahora que no tendrán control del Congreso, los demócratas van a depender de la astucia de Obama para trabajar en consenso con un Partido Republicano, que ha prometido recortar $100,000 millones en gastos durante 2011. Si bien es cierto que será imposible para los republicanos derogar legislación como la reforma de salud, harán lo posible por no aprobarle un presupuesto al Presidente para asfixiar su agenda.
Ante esto, Obama tiene dos opciones: intentar un entendido a medio camino con los envalentonados republicanos o continuar con su agenda y apostar al tranque para responsabilizar a los republicanos del fracaso. Al fin y al cabo, la estrategia republicana para crear empleos suena igual de descabellada que la reactivación económica pretendida por Luis Fortuño con la reforma contributiva.
Según Eric Cantor, nuevo portavoz de la mayoría en la Cámara federal, la propuesta republicana se fundamenta en reducir los impuestos y las regulaciones gubernamentales al sector privado para promover una expansión del empleo. Esto le añadirá $4 billones a la deuda de Estados Unidos, más cientos de miles de millones de dólares en pago de intereses. Tal endeudamiento reducirá significativamente las posibilidades de una recuperación económica en los próximos dos años. Desde ahora podemos adelantar que el tema principal de la elección presidencial de 2012 será la economía y los empleos.
En Puerto Rico, el nuevo panorama de Washington complica las cosas para la Administración Fortuño. Los recortes presupuestarios que lograrán los republicanos afectarán la implementación del programa insignia del PNP, Mi Salud. Ahora será más difícil conseguir la paridad. Además, una mayoría conservadora en el Congreso aleja vertiginosamente la posibilidad de que se discuta siquiera someramente el status político de Puerto Rico. Para el comisionado residente vienen días aciagos, ya que la isla no tendrá prioridad alguna en la nueva agenda congresional.
No vendría mal para los políticos del PNP entender y aplicar en su contexto las lecciones aprendidas de mala manera por Obama el pasado 2 noviembre. Primero, en política, percepción es realidad. De nada sirve repetir estribillos publicitarios autocomplacientes, si en la calle la gente percibe una realidad distinta. Segundo, una economía debilitada, que no produce nuevos empleos, siempre conduce a una derrota electoral. Mientras, el PPD no debe enfocarse exclusivamente en capitalizar un voto de castigo. Porque como la historia está a punto de demostrar en Estados Unidos, ganar el poder político es mucho más fácil que producir soluciones para las frustraciones que generan los tiempos de crisis.
Publicado por
Ángel R. Rosa
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8:05:00 a. m.
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